Dinámica de equipo: el vaso y la silla
Prueba del vaso
La prueba consistía en trasvasar agua de un vaso a otro utilizando cuerdas, con las cuales los miembros del equipo lo transportaban y manipulaban.- Objetivo: coordinación del equipo para la consecución de una meta.
Para el desarrollo de esta actividad salimos al patio del centro y nos dividimos en nuestros equipos de trabajo habituales. El profesor repartió, entre los portavoces, dos vasos de papel, una gomilla y dos trozos de cuerda. A continuación, nos explicó el objetivo de esta actividad (trasvase de agua), el cual teníamos que alcanzar con los materiales proporcionado.
Nuestro grupo no ganó esta prueba. Tras debatir unos instantes, llegamos a la conclusión de que deberíamos haber planificado la estrategia antes de pasar al acción, es decir, practicar los movimientos más adecuados para lograr volcar el vaso sin que este se cayera. Consideramos que el resultado ha sido bueno porque conseguimos trasvasar aproximadamente la mitad de nuestro agua. Creemos que hemos conseguido coordinarnos bien, pese a llevar tan poco tiempo trabajando juntas.
Nuestro grupo no ganó esta prueba. Tras debatir unos instantes, llegamos a la conclusión de que deberíamos haber planificado la estrategia antes de pasar al acción, es decir, practicar los movimientos más adecuados para lograr volcar el vaso sin que este se cayera. Consideramos que el resultado ha sido bueno porque conseguimos trasvasar aproximadamente la mitad de nuestro agua. Creemos que hemos conseguido coordinarnos bien, pese a llevar tan poco tiempo trabajando juntas.
Prueba de las sillas
En esta prueba los miembros del equipo se sientan en unas sillas formando un círculo. Posteriormente apoyan sus espaldas en las piernas de sus compañeros y se retiran las sillas para que quedemos suspendidos por la mera fuerza de nuestras piernas y abdómen.
Objetivo: Reforzar la confianza y coordinación del grupo. Demostrar la sinergia de los equipos, pues al fallar uno de los eslabones el equipo se derrumba.
Tampoco triunfamos en esta ocasión. Nos resultó incluso más complicado este juego que el trasvase de agua con cuerdas, por varias circunstancias, por ejemplo, somos cuatro personas muy diferentes con pesos muy dispares. Por ello, para compensar, probamos varias configuraciones, tanto de posición como de orden de retirada de las sillas. Sin embargo, cuanto más tiempo pasaba, más cansadas nos sentíamos y notábamos como nos costaba, más y más, mantener la postura. Incluso, llegamos al punto en el que alguna compañera no pudo sustentar su propio peso, con lo que las demás teníamos que repartirnos la carga literal sobrante.
Opinamos que esto es un ejemplo muy claro de lo que pasa cuando un miembro del equipo abandona o no puede con su parte del trabajo.


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