La barca de la nueva sociedad: Catástrofes, sacrificios y renacimiento

https://cdn.experienceoz.com.au/assets/organisation/8073/banner/65125.jpg
Bob's Cove (Te Punatapu, "aguas sagradas") en Queensland, Nueva Zelanda. Fuente: ExperienceOz.


PRIMERA PARTE

Diego nos pide que cerremos los ojos para contarnos una historia.
Imaginaos una situación muy triste. El mundo ha llegado a su fin. Lo habéis perdido todo: vuestra familia, vuestras posesiones, vuestras amistades. Todo. Solo quedáis vosotros. Entre todos los supervivientes, tenéis que elegir compañeros de barco, pues vuestra nueva misión es buscar nuevas tierras en las que formar una nueva civilización. Solo podéis quedar vosotros y dos personas más.
En este relato descorazonador ya encontramos la primera condición: tan solo nos pueden acompañar dos personas más. Con lo cual, debo defender tanto mi permanencia como la de mis dos compañeros de viaje. Pero no podré pronunciar mi defensa en torno a mis cualidades como individuo, sino a través de una etiqueta asignada a ciegas.

Diego escribe 24 números en la pizarra para que cada alumno elija el que prefiera. Una vez nos lo hubiesen asignado, se revelaría nuestro papel. El grupo Laboratorio de FOL obtuvo los siguientes:
  • Marina: anciana.
  • Paula: psicóloga.
  • María: pija.
  • María José: depresiva.
Se nos concedieron unos cinco minutos para preparar nuestros argumentos. Por orden numérico, cada candidato elaboraría su discurso en 30 segundos (tercera condición), anunciando en ese margen con quienes se quedaría.

Paula, la que escribe, eligió el número 7 y, por ello, le tocó la psicóloga. Antes de comenzar con la preparación, se percibía un ambiente favorable en la clase respecto a este personaje. Además, personalmente estoy más que segura de la necesidad de los psicólogos en cualquier sociedad, así que consideré que esta misión sería fácil. A continuación, os presento el borrador de mi defensa:
Creo que mi rol es importante porque puedo ayudar a sobrellevar el duelo propio de esta situación, así como contribuir a una mejor negociación y comunicación con la que construir una sociedad sobre nuevos cimientos, más sanos, para así evitar cometer los mismos errores del pasado.

Elijo al médico, pues además de poder transmitirnos su conocimiento, nos ayudará con el malestar físico, y al campesino, porque cuando lleguemos a tierra contribuirá a  nuestra supervivencia.
Me llamaron la atención las defensas de muchos compañeros, en particular, de la prostituta. Afirmaba que, dado su sector profesional, ha visto y soportado muchas situaciones desgarradoras que la han hecho extremadamente resiliente. Precisamente, por las estrategias de supervivencia (social) que ha desarrollado, sabe escuchar y aconsejar a niveles comparables con los de la psicóloga. Además, es una persona joven, fértil, abierta a la procreación para repoblar.

Tal fue su defensa, que me arrepentí de no haberla considerado candidata desde un primer momento, aunque fuera por dar prioridad a la salud y alimentación. Esta persona tendría mucho que aportar a varios niveles.

SEGUNDA PARTE

https://c1.staticflickr.com/4/3176/3139379420_7c40b0a938.jpg
Fuente: Rafa Simón (Flickr).

Los candidatos se han manifestado y han fundamentado sus decisiones. A continuación, en la segunda fase de la actividad, tenemos que debatir para llegar a un acuerdo entre todos. ¿Sobre qué? Sobre el orden en el que tiraremos a los personajes o etiquetas que consideremos que "sobran".

Subconscientemente, el grupo asume que estas decisiones se toman en base a lo que cada individuo puede aportar. Es en este momento cuando se revela la importancia de las etiquetas, y es que, las hay cargadas de connotaciones negativas, estigmatizadas, diríase: prostitución, drogadicción, depresión, ancianidad, etc. Por defecto, se interpreta que la drogadicta y el prostituto están enfermos o cargan infecciones de toda clase consigo. Por ello, se decide descartarlos. La anciana, por su supuesta falta de agilidad, reflejos y fertilidad; el bebé, por ser criatura dependiente. Poco a poco, el debate se enciende, de manera que surgen voces que invitan al silencio, al respeto y a la cortesía. Emergen, según Diego, los nuevos roles de grupo.

Alguien alzará la voz para coordinar las intervenciones. Los "disidentes" se armarán de coraje y llegarán a pronunciarse. Alguien hará que el grupo se plantee la naturaleza de sus decisiones. El grupo dominante, sin llegar a percatarse, serán arrastrado a los dominios de una voz manipuladora que será la que determine su opinión como sociedad. En definitiva, acabaremos por replicar en nuestro microcosmos las dinámicas sociales que se dan en el exterior.

Pero, antes de que concluyamos la experiencia, se nos acaba el tiempo.

CONCLUSIÓN


Llega a ser terrorífica la facilidad con la que los compañeros empiezan a descartar a personas tan sólo por su utilidad percibida. Observo que la gente se deja llevar porque se plantean unas reglas y, con ello, consideran que este tipo de actividad no es más que otro problema matemático que resolver. Aquellos que no estuvimos de acuerdo, fuimos ganando valor paulatinamente, llegando a compartir nuestros puntos de vista uno a uno.

Personalmente, recordé la pasión de mi compañera Ángela por los grupos de debate (actividad que ha desarrollado en el pasado) y pensé en lo necesitados que estamos, como grupo, de una formación básica en ese sentido. Habríamos evitado los gritos y el caos, al menos.

Comentarios